Fútbol Femenino: un deporte con gran crecimiento y valor

YOKOHAMA, JAPAN - JULY 30: Crystal Dunn #2, Rose Lavelle #16, Christen Press #11, Megan Rapinoe #15 and Alex Morgan #13 of Team United States celebrate following their team's victory in the penalty shoot out after the Women's Quarter Final match between Netherlands and United States on day seven of the Tokyo 2020 Olympic Games at International Stadium Yokohama on July 30, 2021 in Yokohama, Kanagawa, Japan. (Photo by Laurence Griffiths/Getty Images)

El fútbol femenino comprende una parte por mucho tiempo olvidada del deporte más grande del mundo. Durante décadas, las categorías masculinas han sido las más resaltadas por la industria, con grandes figuras del deporte, mientras que las categorías femeninas y sus jugadoras han sido dejadas a un lado, pasando incluso desapercibidas en muchas ocasiones. 

Y la única diferencia entre el fútbol femenino y el masculino es la social, creada artificialmente a través de percepciones erradas, entiendo el deporte como solo para hombres. De hecho, el fútbol femenino fue prohibido durante 50 años en Inglaterra, e incluso no pudo ser jugado por casi cuarenta años en Brasil, quizá el país con más relevancia en el fútbol; todo esto porque era considerado un deporte muy brusco y ordinario para las mujeres.

Durante mucho tiempo, las mujeres han intentado disfrutar y hacerse un lugar en un deporte que la sociedad había reservado solo para los hombres. En estos últimos años el crecimiento del fútbol femenino ha sido exponencial, abriendo distintos espacios dentro de la industria, para que las selecciones y las jugadoras reciban el reconocimiento que merecen y por el cual trabajan día a día. 

Actualmente, muchas jugadoras de fútbol como Alex Morgan, Deyna Castellanos, Alexia Putellas, y Marta, reciben el reconocimiento que merecen, no solo por parte de la industria sino también por parte de los espectadores, los fanáticos y el público general. 

En Latinoamérica, el camino para este deporte ha sido arduo y lento, pero en los últimos años, los cambios han sido significativos. La sociedad latinoamericana ha empezado a prestar más atención a las selecciones y equipos femeninos, cerrando así, cada vez más, la brecha cultural, salarial y social entre las mujeres y los hombres que juegan fútbol, pero claramente, queda mucho por hacer. 

Anteriormente, el fútbol femenino traía consigo muchos prejuicios arraigados a la naturaleza de la cultura latinoamericana. Unas de las creencias más fuertes era la que jugar fútbol siendo mujer te hacía automáticamente masculina u homosexual. Hoy en día, estos prejuicios, aunque siguen presentes en varias partes del continente, han sido dejados a un lado e incluso olvidados y rechazados por muchas personas.

Este cambio, no solo presente en el fútbol sino en todas las categorías femeninas deportivas, es un reflejo de la necesidad, el reclamo y la demanda de la igualdad y equidad de género en una sociedad que, durante muchos siglos, ha carecido de ella. 

Sin duda alguna, la meta aún está lejos, pero el fútbol femenino sigue abriéndose paso en el mundo deportivo, para hacerse notar, respetar y celebrar en todas partes del mundo. 

En Goleadoras, creemos en este deporte, para así crear un mejor futuro para las mujeres, y generar un cambio significativo y duradero en la sociedad.

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